Afrontar la Detección de Cáncer en algún ser querido

2022-04-26
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Por: Irving Berumen Quiñones

Sabemos que hay muchos tipos de cáncer, dependiendo de los órganos afectados, de la fase en que se encuentre y de la situación particular de cada paciente. Aún así, parece ser que hay un miedo común que acontece ante el diagnóstico: el miedo al sufrimiento del paciente y el miedo a la muerte.

De este miedo, y como de la mayoría de miedos, cuelgan otros, encadenando preocupaciones que deben atenderse, para minimizar el impacto que puedan tener tanto en la propia psique como en el grupo familiar y social en el que se vive.

Cada ser humano está dotado de la capacidad para afrontar las dificultades. Existen diferencias individuales en el momento de gestionar las situaciones dolorosas pero también hay recursos y estrategias que pueden ser útiles para muchas personas.

En esta línea, a continuación se explican algunas acciones que pueden ayudar a cualquier persona adulta a adaptarse a la situación del diagnóstico de cáncer de un ser querido.

1. Darse permiso para la reacción y expresión emocional

Imagínate: te informan que una persona a la que quieres tiene cáncer. La noticia cae como un chaparrón de agua fría, pero debes seguir con tus responsabilidades del día a día, probablemente a un ritmo veloz y eficiente. Aún así, hay que encontrar un espacio tiempo para la integración emocional de la noticia, dejando espacio a conectar con las emociones que esta genera.

2. Si las emociones inundan, hay que buscar el reflote

A pesar de que hay que dejar espacio para conectar con las emociones, también hay que atender al peligro que estas alcancen niveles desadaptativos para el propio equilibrio.

3. No tengo formación médica y no entiendo nada, ¿qué hago?

Ante el diagnóstico de cáncer surgen muchas dudas relacionadas con conceptos médicos con los que a veces no se está familiarizado. Actualmente disponemos de un acceso a la información de manera rápida, cosa que no siempre es buena.

4. Seguir el día a día, el mundo no se para

Aunque parezca que el mundo se ha detenido, el día a día debe seguir, más allá de que el pronóstico sea más o menos favorable. Podría parecer insensible, pero es por el bien de la persona enferma y de su entorno. Hay que esforzarse para que el cáncer no sea el protagonista, y abrir espacios y momentos donde relajarse, en la medida de lo posible, y encontrar pequeñas cosas que generen bienestar.

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