Da Un Salto Hacia La Nada

2022-04-25
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Por: Irving Berumen Quiñones

El wingsuit flying consiste en dar un salto desde un avión para planear con un traje especial y al final abrir un paracaídas

Los trajes aéreos cuentan con numerosos accesorios para evitar accidentes o disminuir posibles daños en una caída, desde los cascos y gafas reglamentarios en todas las modalidades de salto base a complementos más específicos como una reserva manual que despliega un paracaídas accesorio.

Los orígenes del deporte se fechan en la década de los treinta y durante años se hicieron pruebas con trajes prototipo de diversos materiales como madera, seda o metal aunque las sucesivas pruebas fueron fallidas.

Aunque en los años noventa los nuevos materiales permitieron hacer diseños más seguros, no fue hasta finales de siglo cuando esta práctica se popularizó entre los aficionados al paracaidismo gracias a una nueva equipación llamada ‘BirdMan’, fabricada por la compañía del mismo nombre.

A partir de entonces, nuevas empresas se dedicaron a diseñar este tipo de equipaciones, siendo una de las más conocidas ‘wingfly’, que fabrica trajes aéreos en distintos tamaños, dependiendo de la experiencia del saltador.

Por supuesto, el primer paso es saltar. ¿Desde dónde? Hay dos opciones:

– Aeronaves: Aviones, globos aerostáticos, helicópteros o parapentes.

– Salto BASE: Como su nombre lo indica, incluye edificios (Building), antenas (Antenna), viaductos (Span) o accidente geográfico (Earth).

Según cuál sea el caso, desde el mismo instante de saltar, el piloto debe desplegar técnicas distintas, las cuales debe conocer y dominar a la perfección.

La función del traje es aumentar la superficie de contacto con el aire para aumentar la resistencia a la caída vertical y permitir un mayor desplazamiento horizontal.

Eso se regula colocando el cuerpo en distintas posiciones. El wingsuit flying es un deporte aéreo extremo que requiere una coordinación precisa de toda la fisonomía: espalda, hombros, cadera, brazos… todo.

Por último, cabe destacar que alguien con experiencia en el uso de trajes aéreos es capaz de desplazarse hasta 3 metros horizontales por cada metro que cae en vertical.

Finalmente, tras una gran dosis de adrenalina, llega el momento del aterrizaje.

Como puedes imaginar, el traje aéreo no es el equipo adecuado para tocar tierra. No permite reducir la velocidad lo suficiente. Por eso, hacia el final del salto, el piloto debe desplegar un paracaídas.

En primer lugar, se despliega un piloto, un pequeño paracaídas que está conectado a la bolsa del paracaídas principal. Luego se despliega ese paracaídas y el piloto planea llegar a tierra.

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