A 20 años del ataque a las torres gemelas
A 20 años del ataque a las torres gemelas

Por: Irving Berumen Quiñones
El 11 de septiembre de 2001 pasó de ser un bello y despejado día a uno de los más lúgubres en la historia de Estados Unidos. Casi 20 extremistas secuestraron cuatro aviones comerciales en la costa este y los chocaron contra las Torres gemelas en Nueva York, el Pentágono en Washington y uno más que cayó en un campo abierto en Pensilvania. Casi 3.000 personas murieron y la historia se dividió en dos para la nación.
El 9/11, por el contrario, nos recordó lo que algunos ya venían diciendo desde 1993 como Huntington: el mundo es complejo y las visiones occidentales están lejos de la universalización supuesta. Ciertamente hay aspectos como la ciencia y la técnica, las formas de estudio, etc., que son destacables y en los que Occidente aún tiene primacía, pero los atentados dejaron claro de que “allá afuera” hay muchos mundos y culturas que no comparten nuestras visiones y están dispuestos a defender las suyas con el uso de todo tipo de violencia.
Un nuevo tipo de guerra estaba a punto de comenzar.
A las 8:46 a.m., el vuelo 11 de American Airlines, con 76 pasajeros, 11 miembros de la tripulación y cinco terroristas a bordo, chocó entre los pisos 93 y 96 de la torre norte, según detalla el 9-11 Memorial and Museum. Una enorme bola de humo y fuego salía de la edificación de 107 pisos, entonces símbolo del poder económico estadounidense. La aeronave había despegado de Boston con destino a Los Ángeles, pero fue secuestrada por extremistas de la célula Al-Qaeda durante los primeros minutos del vuelo.
La primera reacción norteamericana, y después de Europa, fue de participar en lo que se llamó “la guerra contra el terror”, una reacción desde el miedo que no resolvió nada, sino que solo agudizó la situación de base. Veinte años después, vemos a Occidente abandonar primero Irak, luego Siria y, finalmente, la primera de las acciones antiterroristas, asumida en octubre del 2001, Afganistán.
El mundo hoy es muy diferente: China salió de su aislamiento y busca agresivamente posicionarse en el mundo; Rusia, arrinconada, busca defender su área de influencia; Europa, agonizando sobre sus diferencias, no consigue aunar voluntades para realmente ser una potencia. En este nuevo mundo, nos encontramos con una multipolaridad evidente, basada en la multiculturalidad y en una escena así, nos encontramos con un mundo mucho más parecido al previo a 1914, desordenado y caótico, pero con una gran diferencia… Por aquellos años Occidente solo tenía certezas. Un siglo y fracción después, solo tenemos dudas, mientras que nuestros adversarios nos han reemplazado en el rol de la certidumbre.