Las polémicas camas “anti-sexo”
Las polémicas camas “anti-sexo”

Por: Irving Berumen Quiñones
Las camas de la Villa Olímpica de Tokio están hechas de cartón y material reciclado, pero ¿en realidad fueron diseñadas para evitar el sexo entre atletas?
En una situación inédita, la Villa Olímpica de Tokio 2020 recibe a los atletas con un ambiente enrarecido: en esta ocasión, el amplio contacto entre más de 10 mil participantes de todo el mundo se limita con filtros sanitarios, pantallas de plástico en cada asiento de los comedores, cubrebocas en todo momento (excepto en la habitación) y pruebas de saliva diarias.
Sin embargo, una característica especial de la Villa Olímpica llamó poderosamente la atención de prensa y atletas por igual: dentro de las habitaciones, las camas donde descansan los protagonistas de los Juegos Olímpicos son especialmente ligeras y están hechas de cartón y fibras reciclables.
Según Chelimo, las camas de la Villa Olímpica tienen la intención de evitar el sexo entre atletas, de ahí que a primera vista luzcan frágiles e incapaces de aguantar el peso de más de una persona.
Este comentario dio la vuelta al mundo y provocó que se conocieran popularmente como camas antisexo. La teoría del estadounidense se complementó con otras suposiciones, como la idea de que el Comité Organizador eligió estas camas como una estrategia para evitar contagios de COVID-19 en la Villa Olímpica.
En enero de 2020, la empresa nipona Airweave presentó el diseño de las 18,000 camas y colchones para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio.
A través de tres módulos de cartón y un colchón de fibras de polietileno completamente reciclado, el fabricante explicó que el diseño soportaba más de 200 kilos para dormir cómodamente y que esta innovación respondía al plan de sustentabilidad de Tokio para hacer de este evento el más ecológico de la historia.
De ahí que el diseño original carezca de intención alguna de limitar el contacto sexual entre atletas en la Villa Olímpica, una situación común –a decir de sus protagonistas–, que comparten momentos de concentración, entrenamiento, recreación, fiesta y días libres durante un par de semanas en los complejos construidos cada cuatro años para albergarlos.